El talento no nace, ¡se hace!

La mano izquierda es, por mucho, inferior a la mano derecha si se ha permitido que se mantenga inactiva. A pesar de que ambas nos pertenecen, la mano derecha e izquierda revelan un tremenda diferencia entre aquella que recibe entrenamiento en el uso diario, de aquella que no. Esto aplica de igual forma a nuestra habilidad como seres humanos. Es una locura considerar un talento innatamente débil cuando no se ha hecho nada para desarrollarlo.

Shinichi Suzuki

 

 

Hoy queremos profundizar un poco más en la metodología Suzuki y hablaros sobre uno de los principios en los que se basa:

el talento no es innato, sino que se desarrolla

Shinichi Suzuki se sorprendió muchísimo al darse cuenta, de repente, de que todos los niños de Japón hablaban japonés. A cualquiera que se lo contaba esto le parecía un hecho sin importancia, pero para él fue una de las ideas clave en el desarrollo de su metodología. Si todos los niños de un país o región conseguían aprender a la perfección su lengua, algo que es realmente complejo, ¿cómo no iban a poder aprender también el idioma de la música?

 

Lo que necesitamos para que esto funcione en la enseñanza musical, por lo tanto, es reproducir las mismas condiciones que se dan en el aprendizaje de la lengua materna. Suzuki continuó observando y tomó nota de estas condiciones: el estímulo de la lengua es constante desde el nacimiento del niño, ocurre en su entorno más próximo y le llega de las personas más cercanas y familiares más directos a quien imita. Además, supone en una primera etapa un estímulo solamente de escucha y observación, en un segunda etapa pasa a interpretarse y, por último, mucho después, los niños acaban leyendo y escribiendo en su lengua.

 

¿Cómo crear un método de enseñanza musical BASADO EN el aprendizaje de LA LENGUA MATERNA?

Suzuki concluyó que tenía que ser un método de enseñanza del instrumento (él tocaba el violín) en el que comenzamos desde una edad temprana, desde los tres años. Además, los papás y mamás vienen a clase con los niños para aprender con ellos. Así pueden provocar esa imitación del niño hacia el adulto e incluir la actividad en el entorno familiar y en el día a día del niño, de forma que pueda escuchar y asimilar la música como hace con su lengua materna.

 

Todo esto le llevó a una conclusión en la que creemos todos los profesores de metodología Suzuki: el talento no es algo innato sino que podemos desarrollarlo, siempre que se dé el entorno adecuado y una práctica regular. Nacemos con capacidades distintas para desarrollar ciertas habilidades, pero a través del juego y la diversión, con constancia y esfuerzo y empezando a una edad temprana, cualquier niño puede aprender música.

 

Esta idea difiere de las de otras metodologías de enseñanza musical en las que se examina a los niños para poder acceder a la enseñanza o continuar en ella. Nosotras no ponemos metas ni objetivos generales para todos los alumnos, sino que nos adaptamos al ritmo de cada uno y a sus necesidades de aprendizaje. Buscamos el enriquecimiento personal y el desarrollo del niño a través de la música, como una herramienta más en su crecimiento y para su felicidad.

 

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