DIY: Bingo musical

El famoso juego del bingo puede tener muchas variantes. Nosotras hoy os proponemos cambiar los números por las figuras musicales para crear vosotros mismos la versión musical de este juego. Las manualidades son estupendas para el desarrollo de la psicomotricidad de los peques y a ellos les encanta sentarse con papá o mamá a hacerlas en casa.

El bingo musical que vamos a hacer  va a fomentar no sólo el desarrollo auditivo, si no que es una forma de acercarse a la lectura musical de forma divertida. Los niños empiezan a familiarizarse con las distintas figuras musicales y aprenden a distinguir sus distintas combinaciones mientras juegan.

¿QUÉ NECESITAMOS?

  • Varias cartulinas (nosotras hemos usado goma eva)
  • Tijeras
  • Regla
  • Rotulador grueso

¿CÓMO LO HACEMOS?

  1. Cortamos las cartulinas para crear los cartones de bingo. Las nuestras son de 20cmx20cm  pero las podéis hacer de cualquier otro tamaño. No os recomendamos hacerlas muy pequeñas para que las figuras que pintemos en cada casilla del bingo se vean bien.
  2. Cortamos cuadraditos pequeños para poner encima de las casillas. De esta forma no tenemos que tachar las casillas y el juego podemos reutilizarlo tantas veces como queramos.
  3. Dividimos cada cartulina en varias casillas (nosotras la hemos dividido en cuatro). Cuantas más casillas, mayor dificultad tendrá el juego.
  4. Pintamos varias figuras en cada casilla. Para empezar con pintar negras y corcheas sería suficiente. Una vez que vayan interiorizando los ritmos y las grafías, podemos ir creando cartulinas con figuras más complejas y combinaciones de ritmos más difíciles.

¿CÓMO SE JUEGA CON EL BINGO MUSICAL?

Repartimos una cartulina a cada jugador y una persona se encarga de hacer los ritmos de cada casilla. Estos pueden hacerse con instrumentos de pequeña percusión, con percusión corporal o incluso soplando en nuestra flauta.

Los jugadores tienen que ir identificando los ritmos y si suena el suyo lo taparán con los cuadraditos pequeños. El jugador que tape primero todos los ritmos de su cartulina gritará ¡BINGO! para hacerse con la victoria.

Cuando los niños ya van sabiéndolos identificar solos con facilidad pueden ser ellos los que hagan los ritmos y los demás los que lo adivinen.

Si os ha gustado esta manualidad musical, no os perdáis el paso a paso del Memory Musical

Los hermanos pequeños y su aprendizaje musical

El entorno influye en el aprendizaje. La forma en la que los hermanos pequeños de nuestros alumnos aprenden música es un claro ejemplo de ello. Cuando a un niño le rodea la música en un ambiente positivo y cercano, la estimulación, la observación, el enriquecimiento y la curiosidad se despiertan solos.

Los peques que han visto a sus hermanos y papás hacer música suelen comenzar su aprendizaje antes de lo que lo harían en otras condiciones. Además, con frecuencia avanzan los primeros pasos más rápido. Todo esto ocurre gracias a varias circunstancias que son características de nuestra metodología:

estimulaciÓN EN EL entorno

Es frecuente que los hermanos menores vengan a clase acompañando a la familia. Mientras su hermano mayor y papá o mamá hacen la clase, ellos juegan o descansan. Puede parecer que no prestan atención porque están a otra cosa, pero casi siempre están escuchando y mirando la clase. Absorven de todo lo que se aprende y practica a su alrededor. Cuando nos queremos dar cuenta, reconocen las canciones y entonan melodías. Sin pensarlo dos veces, se colocan en una posición perfecta para el saludo de comienzo de la clase.

imitar a los hermanos

Poco a poco, los más pequeños también nos piden participar. Quieren tener su propia flauta y al llegar colocan otra alfombra en el suelo para marcar su sitio en la clase. Sus hermanos y padres son el mejor ejemplo y lo imitan. Sin que nadie se lo pida, empiezan a soplar, a colocar dedos, escuchan las piezas y bailan… ¡O salen al escenario a dar un concierto!

TODOS APRENDEN

La música pasa a ser algo más que empiezan a compartir entre hermanos y refuerza su vínculo. No sólo sirve al pequeño para aprender, sino también al mayor: le ayuda a asentar lo que ya sabe (al hacer de profe para su hermano) y le sirve de motivación para seguir aprendiendo. Es genial cuando pueden empezar a hacer dúos. Por ejemplo, el pequeño hará un acompañamiento fácil para la pieza que está tocando el mayor. O este aprenderá otro más avanzado para adornar una melodía sencilla… La práctica será todavía más divertida en grupo, en equipo, ¡¡una pequeña orquesta familiar!!

 

Repetir o no repetir, esa es la cuestión

Repetir, repetir y repetir. ¡A los niños les encanta! Pueden escuchar un cuento mil veces y seguirán queriendo escucharlo otras mil veces más. Lo mismo les pasa con los juegos que van aprendiendo y es que para ellos repetir no es aburrido, sino todo lo contrario. Esto es muy importante para el aprendizaje instrumental y hoy queremos hablaros sobre ello.

¿Por qué repetimos?

La metodología Suzuki basa el enseñanza instrumental en el aprendizaje de la lengua materna. Después de haber escuchado una palabra en numerosas ocasiones, los niños empiezan a pronunciarla y cuanto más la repiten, mejor es el resultado. Cuando ya saben decirla correctamente no dejan de utilizarla y esta pasa a formar parte de su vocabulario y la dirán muchas veces a lo largo de su vida.

Con la música ocurre exactamente lo mismo.  Por ello, las piezas de nuestro repertorio no dejamos de repasarlas aunque ya estemos tocando piezas más complicadas. Al igual que tenemos un amplio repertorio de palabras y frases, tendremos un amplio repertorio de notas y piezas musicales que interpretaremos con más maestría cuanto más las repitamos.

¿Cuándo repetimos?

Para practicar, es importante repetir algo desde que conseguimos hacerlo bien y no sólo hasta que nos sale bien. Si repetimos un pasaje difícil de una pieza hasta que nos salga, es posible que lo hayamos hecho diez veces mal y una sola bien. Nuestro cerebro fija los aciertos, pero también los errores. Por eso cuando conseguimos hacerlo satisfactoriamente es cuando debemos repetirlo para poder interiorizarlo. Necesitamos repetir un mayor número de veces aquello que es correcto, para que nuestro cerebro lo seleccione frente a lo incorrecto en el momento en que realicemos esa acción o pensamiento determinados.

Juegos para repetir

Los niños adoran repetir todo aquello que les gusta, por eso es importante plantear la repetición como un juego que querrán hacer una y otra vez. Os dejamos dos ejemplos de repetición que usamos en nuestras clases:

“El dado”

Les encanta y podemos utilizarlo para trabajar muchos aspectos a distintos niveles. Tiramos el dado y este nos podrá indicar el número de veces que tocamos la nota “fa”, la primera parte de la canción “Estrellita” o la escala de Re Mayor, por ejemplo.

“El ábaco”

Para conseguir mover una de las bolitas del ábaco, los niños tienen que tocar correctamente lo que estemos trabajando (un pasaje con buena emisión de sonido, una canción con una buena postura, etc.) Si lo consiguen, esa bolita pasa a estar en su lado. El objetivo es que obtengan una fila de bolitas. ¡Este juego les ayuda mucho a concentrarse en su buena interpretación!

 

Principios de la Filosofía Suzuki

Hoy queremos contaros un poco sobre la filosofía en que basamos nuestra metodología. Es precisamente el tema que tratamos el pasado sábado en la segunda reunión de la Escuela de Padres Suzuki de este curso. Los papás y mamás de los alumnos son un pilar fundamental en nuestro modelo de aprendizaje. Por ello, las profes de Little Musical Steps quisimos recordar con ellos esta filosofía y compartir ideas y opiniones.

También aprovechamos la sesión para poner nuestras agendas de conciertos y actividades musicales al día y compartir vivencias y experiencias de la rutina musical en casa. Aquí os resumimos cuáles son los Principios del Método Suzuki y cómo los aplicamos en clase y en casa:

– “todos los niños pueden”

El talento no es innato, sino que se desarrolla, mientras proporcionemos al niño el entorno y estimulación suficiente. Suzuki defendía la idea del “aprendizaje de la lengua materna”. Si todos los niños de Japón pueden hablar japonés, también pueden aprender el idioma de la música, a través de un instrumento. Un niño empieza a hablar despacio, pronunciando con dificultad y tras mucho tiempo escuchando ese lenguaje a su alrededor. A base de práctica diaria, todos terminamos hablando con fluidez y control nuestro idioma.

– enfoque positivo

Necesitamos paciencia, constancia y confianza en el aprendizaje musical de los niños. Es importante enfatizar lo que el niño hace bien, despersonalizar los errores y evitar comparaciones que no sean constructivas.

– participación de los padres

Este aprendizaje se basa en integrar la música en el entorno familiar, lo cual es imprescindible también para la motivación de los niños.  Los papás o mamás vienen a clase con los niños y aprenden a tocar el instrumento. De esta forma, pueden compartir la experiencia y llevarla a su rutina familiar. Además, ¡el hecho de que el adulto aprenda a tocar le hace comprender las posibles dificultades del instrumento!

– edad temprana

Suzuki decía “rara vez se es demasiado joven y nunca  demasiado mayor para empezar ”. Cuanto antes comencemos con el aprendizaje musical, antes desarrollaremos el oído. Por otra parte, fijamos metas pequeñas para gente pequeña, teniendo en cuenta que la velocidad de aprendizaje está relacionada con la edad y el desarrollo del niño.

– escucha intensiva

Es imprescindible que los niños escuchen música. No sólo nuestras piezas del repertorio y otras del instrumento, sino cualquier música de calidad y que guste en el hogar. Suzuki insistía en que escuchar a los mejores intérpretes nos llevaría a desarrollar nuestro sonido e interpretación a un alto nivel.

– repertorio en común

En Suzuki compartimos repertorio a nivel internacional. Esto nos permite disfrutar de tocar con alumnos y profesores Suzuki de todo el mundo y participar en encuentros y cursos de nuestro instrumento o de otros.

 

Si buscas una manera de aprender música en familia, disfrutando y jugando con los peques, no lo dudes y prueba una clase sin compromiso… ¡Esta es tu metodología!

Encuentros musicales para toda la familia

Los encuentros y workshops son fundamentales para la motivación y desarrollo de nuestros pequeños flautistas. Una de las características de la metodología Suzuki es que compartimos un amplio repertorio de canciones que nos permite juntarnos con personas de todas partes del mundo y poder tocar juntos. Hablamos un idioma común, la música.

Estos encuentros nos enriquecen como músicos y también como personas. Son eventos en los que la música actúa como nexo de unión entre profesores, padres y alumnos. Los niños sienten que forman parte de algo especial y sus horizontes se expanden, entendiendo la música como algo que tiene lugar en todas las partes del mundo y que pueden compartir con gente de otras regiones o países. Además las familias intercambian experiencias y se apoyan entre ellas, junto con los profesores que trabajamos en equipo para organizar actividades que permiten que nuestros alumnos pasen un día de aprendizaje divertido que recordarán y querrán repetir.

La metodología Suzuki es un fenómeno global y es por eso que tenemos encuentros no sólo a nivel nacional, sino también a nivel internacional. Nos alegra informaros de que próximamente van a tener lugar dos encuentros de flauta travesera Suzuki, uno en España y otro en Holanda.

II ENCUENTRO NACIONAL DE FLAUTA SUZUKI

Acaba de abrirse el plazo de inscripción para el II Encuentro Nacional de Flauta Suzuki. Este tendrá lugar en Valencia(Escuela Música Temprana) el próximo 1 de mayo. Las profesoras que estarán impartiendo clases son Karen Lavie (Holanda), Laura Dudley (Madrid), Laura Martín (Madrid) y Altea Martínez (Madrid). En él se llevarán a cabo clases grupales, individuales juegos y un concierto de clausura que pondrá el broche final a un día de ilusión y trabajo.

Estáis todos invitados al concierto que tendrá lugar a las 17.30. Si además queréis asistir al encuentro podéis contactarnos para que os informemos con detalle.

SUZUKI FLUTE WORKSHOP AMSTERDAM

Durante los días 26, 27 y 28 de mayo, tendrá lugar en Amsterdam un encuentro para alumnos de Flauta Suzuki. En esos días flautistas  de entre 3 y 18 años podrán tocar y bailar música barroca. De esta manera se acercarán a esta época histórica, viviendo de primera mano su música y sus danzas.

No dudéis en seguirnos en nuestras redes sociales para no perderos ninguna de las actividades. En Facebook, Instagram y Twitter encontraréis información sobre nuestro día a día.

 

 

De Baby Music a Flauta Suzuki, nuestros alumnos crecen de forma natural

El paso de las clases de Baby Music a las de Flauta Suzuki se produce de forma natural. Ocurre según el niño crece y madura personal y musicalmente, en torno a los tres años de edad. A nosotras nos llena de orgullo y de alegría vivirlo con las familias… Este curso muchos de nuestros pequeños alumnos han dado este salto, tan natural y a la vez tan importante en su crecimiento personal y musical.

Como ya os hemos contado en otras ocasiones, nunca es demasiado pronto para empezar a estimular musicalmente a nuestros peques. El oído es nuestro sentido más desarrollado al nacer y la música nos ayuda a relacionarnos con nuestro entorno y a aprender en un ambiente positivo y amable.

ya tienen su base musical

Por ello, los alumnos que han participado en las clases de Baby Music tienen el idioma de la música incorporado en su vida. Ya están familiarizados con la flauta travesera, conocen y cantan las canciones del repertorio, tienen su oído entrenado para entender y representar la música que escuchan o para repetir y ejecutar patrones rítmicos, han desarrollado su psicomotricidad fina como para controlar con independencia sus manos y sus dedos, están acostumbrados a respetar los turnos en clase y a compartir la música con su familia…

es un cambio progresivo

Estos pequeños músicos están deseando aprender más. De forma natural quieren y piden a sus papás tocar un instrumento musical, como la flauta travesera. El cambio de las clases de bebés a las de Método Suzuki es progresivo: utilizamos las mismas piezas, canciones, ritmos o rimas que ya conocen y ampliamos objetivos. Se trata ahora de llevar al instrumento esas habilidades que venimos trabajando desde hace tiempo. Por ejemplo, ponerle una segunda letra a las canciones de clase: ¡sus notas musicales!

nacen nuevos objetivos musicales

La clase de grupo se mantiene, pero añadimos el tiempo de la clase individual para desarrollar la técnica del instrumento. Hasta ahora sólo habían tocado los instrumentos de percusión de clase o alguno que tuvieran en casa… Les hace una Ilusión enorme pasar a tener su propio instrumento musical y aprenden a cuidar su flauta, la decoran… Y lo que es más importante: comienzan a imaginar sus siguientes metas musicales, como ¡tocar en concierto con sus compañeros!

 

 

 

Concierto de Navidad: música e ilusión

La Navidad se acerca y como no podía ser de otra manera… ¡Lo hemos celebrado con música! Durante el último mes hemos estado preparando el concierto de Navidad. Hemos ensayado en las clases y en casa, haciendo pruebas de concierto para los familiares y amigos. Mayores y pequeños pusieron su granito de arena para que la tarde del pasado viernes estuviera llena de ilusión.

Nuestros alumnos se vistieron para la ocasión. Entre los pequeños flautistas hubo elfos, angelitos, muñecos de nieve, pastorcillos y alguna que otra Mamá Noel con trenzas. Decoramos el escenario con campanas, cenefas y luces y abrimos el camerino de artistas. ¡Qué emoción!

¿Qué piezas escuchamos?

El concierto empezó con una parte de solos en la que varios alumnos, acompañados por Laura al piano, pudieron tocar para sus compañeros y para el público la última canción que habían estado practicando. Pudimos escuchar “La tía Rhody”, “Cuco”, “Chinito”, “Moscas de Fuego” e incluso piezas como “Melancolic Fantasy” de Reichert o el famoso “Minuet” de Bach. Familiares y amigos aplaudieron a nuestros flautistas, que salieron con mucha decisión, ganas y concentración al escenario. ¡Son unos artistas!

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Después de los solos, la actuación continuó con varias piezas para grupo de flautas. Nuestros alumnos más mayores se atrevieron a sorprender al público. Interpretaron Star Wars y varios temas navideños como el Mesías de Haendel  y unos villancicos con mucho ritmo que sonaron sobre la famosa canción Twinkle, Twinkle, Little Star. Parece que fue ayer cuando empezaron a dar sus primeros pasitos con la flauta y ahora son ya el ejemplo de muchos pequeños que les miran y escuchan con admiración. ¡No podemos estar más orgullosas!

Para terminar, los peques, que habían estado escuchando sentaditos en primera fila, se levantaron para unirse al grupo. ¡Hasta los hermanos más pequeños que tenían dos años querían soplar en sus pífanos! Desde el más pequeño que ha empezado las clases de flauta en septiembre hasta el más mayor que ya lleva seis años tocando, se unieron en el escenario para interpretar la primera canción de nuestro repertorio de flauta suzuki: Mary tiene un corderín. Es un momento muy emotivo en el que la música une a niños de distintas edades y niveles. Los mayores apoyan a los pequeños y estos empiezan a entender la música como algo para compartir y disfrutar.

Ilusión y motivación

Los conciertos son un momento de mucha ilusión y emoción para los niños, y también suponen un aliciente de motivación muy importante para ellos. En el escenario aplican y comparten todo lo aprendido en las clases y en casa y ven recompensado su esfuerzo, sintiéndose capaces de tocar piezas cada vez más difíciles. Muchos ya están pensando en lo que podrán tocar en nuestro próximo concierto, ¡será en primavera!

Nosotras nos despedimos hasta el 2017, que esperamos venga cargado de mucha música para todos. ¡Felices fiestas!

Crecemos y avanzamos con la música

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Según nuestros pequeños flautistas van creciendo, las familias y las profes observamos orgullosos cómo cambia su forma de tocar y también lo que buscamos y trabajamos durante nuestras clases. Los niños, después de un tiempo, ya no tienen necesidad de que trabajemos en las notas de las canciones, el ritmo o los movimientos sincronizados de los dedos. Empiezan a tocar piezas del repertorio flautístico profesional y a concentrarse en otros aspectos técnicos de nivel superior o cuestiones musicales mucho más abstractas y artísticas:

  • Respiración: este es un aspecto que trabajamos desde que nuestros alumnos empiezan sus clases de flauta, ¡les ayuda con el instrumento y sin él! Según van creciendo y aprendiendo, además de aguantar más tiempo soplando, empiezan a administrar su aire: cuánto queremos gastar, a qué velocidad debe salir… Practicamos juegos y ejercicios para entrenarlo juntos en la clase: nos pasamos una nota, como si fuésemos una sola flauta, poniendo el cronómetro para ver cuánto tiempo soplamos después de inspirar en cuatro tiempos.
  • Lectura: como os contamos en otro post, los niños que aprenden con Método Suzuki también leen el pentagrama y utilizan partituras a partir del momento en que es adecuado. Nuestros alumnos mayores empezaron aprendiendo de oído y de memoria pero ahora aprenden las piezas y ejercicios leyendo las partituras, aunque el resultado final siempre es interpretarlo de memoria… El lenguaje musical empieza a ser una parte más de las clases tanto individual como grupal Suzuki a partir de que el alumno está preparado y se introduce progresivamente y con práctica de lectura de alturas, ritmos, seguimiento de partituras durante la escucha, discriminación auditiva…
  • Expresividad: cuando los alumnos desarrollan su técnica y sonido personal podemos empezar a centrarnos en aspectos como el color del sonido, el tipo de staccato o las dinámicas, según el carácter de la pieza. Los alumnos piensan en lo que sienten o quieren transmitir con la música y según eso buscan su sonido y la manera de comunicarlo. Cierran los ojos y disfrutan, ¡de forma natural surge esta magia!

Da gusto poder ver cómo nuestros alumnos crecen como personas y como músicos y gracias a las herramientas que les damos en clase son también cada vez más autónomos: toman sus propias decisiones musicales y van siempre acompañados por su flauta… Ya la llevan a todas partes: a casa de los abuelos, de vacaciones, a clase en el cole… ¡puede surgir un concierto en cualquier momento!

Tres claves para desarrollar el talento musical en los niños

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“El talento no es innato, sino que se desarrolla”

Esta frase fue pronunciada por Sinichi Suzuki en numerosas ocasiones a lo largo de su vida. Creía firmemente que nadie debería decirle a un niño que no tiene habilidad, sino proporcionarle las herramientas necesarias para que esta se desarrolle al máximo. Afirmaba que todos los niños pueden aprender música y desarrollar su talento musical. Por eso otorgó a su método el nombre de “Método de la educación del talento”.

Para desarrollar el talento musical en los niños es necesario que podamos ofrecerles tres cosas fundamentales:

  • Entorno musical

Somos fruto de nuestro entorno, por lo que si queremos que un niño pueda desarrollar sus habilidades musicales, debemos ofrecerle un ambiente en el que la música esté presente. Para esto es importante que escuchemos música en casa, asistamos a conciertos con ellos, etc. En definitiva se trata de que la música forme parte de su núcleo familiar, que es su entorno más cercano. Los padres son el ejemplo más inmediato de sus hijos. Ellos empezarán a mostrar interés por aquello que también interesa a sus padres.

Un niño empieza a decir sus primeras palabras después de haberlas escuchado de sus padres en muchas ocasiones. Así aprendemos nuestra lengua materna y Suzuki afirmaba que el aprendizaje instrumental debe desarrollarse de forma similar para que sea un aprendizaje natural. Es por esto que los niños necesitan escuchar la música de forma habitual para asimilar e interiorizar  los sonidos, ritmos y estructuras de la misma. En el método Suzuki, tenemos un repertorio común de piezas que todos los niños van aprendiendo. Estas piezas, grabadas en distintos CDs, podemos escucharlas de forma pasiva (mientras pintan, se bañan, etc) o de forma activa (a la vez que suena la canción la bailamos, la cantamos con notas o marcamos su ritmo).

La práctica hace al maestro y es que al igual que ocurre con un deporte, debemos practicar regularmente  para que apreciemos la mejoría semana a semana y podamos ir dando pasos y alcanzando nuevas metas y objetivos. De esta forma es como conseguiremos que el instrumento pase a ser parte de la vida del niño y sus habilidades musicales se vayan desarrollando progresivamente. Para ellos, la práctica en casa conlleva una mejora con el instrumento que es fundamental para su motivación.

Estas tres cosas unidas a una actitud positiva van a ayudar a que el talento de los niños se estimule. Suzuki decía “Nunca se es demasiado viejo para empezar y rara vez se es demasiado joven”. Por eso, tengan la edad que tengan vuestros hijos os animamos a que les ayudéis a desarrollar su talento musical.

Aprendemos a sentir el ritmo en Baby Music

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El ritmo está en cada momento de nuestra vida, en nosotros mismos y en todo lo que nos rodea: podemos percibir los cambios de ritmo de nuestro corazón, identificar el ritmo con el que suena la lavadora o atender a los complicados ritmos de los cantos de los pájaros a nuestro alrededor, por ejemplo.

En la música, por supuesto, el ritmo es un elemento indispensable para que el material sonoro tenga sentido y para que distintos intérpretes puedan tocar en conjunto, desde un dúo hasta una orquesta sinfónica… ¡Sin ritmo no podemos ponernos de acuerdo!

Además, nuestro sentido del ritmo es algo que tenemos dentro de nosotros desde que nacemos, los bebés se duermen con el ritmo constante de los brazos que lo acunan, se relajan con el latido del corazón del otro y ¡se divierten con el galope en las piernas del mayor!…

Por todo esto, el ritmo está siempre muy presente en nuestras clases. Os contamos algunas formas en que lo trabajamos con los más pequeños, en Baby Music:

  • Palabras: en nuestros ritmos más simples y pegadizos convertimos algunas sílabas en golpes de percusión en instrumentos o en el cuerpo… Por ejemplo, cantamos “chiqui chiqui bam bam”, preparando las manos y percutiendo en “bam bam”. Utilizamos nuestra imaginación para sustituir las palabras por otras cosas que nos gustan, como los sonidos de animales: “chiqui chiqui ¡guauuu guauuuu!”
  • Coreografías: usamos las letras de nuestras canciones para representar escenas e historias y lo hacemos al ritmo de la canción. Por ejemplo, a nuestros peques les encanta la canción del Soldado y la Bailarina, en la que brincamos con el primer personaje pero nos deslizamos con movimientos largos para el segundo.
  • Instrumentos: la percusión con instrumentos es una parte muy importante de nuestras clases de Baby Music, a los peques les encanta. Usamos canciones especiales para hacerla, alternando tocar en grupo y a solo e intentando que cada día experimenten con distintos instrumentos (tambores, maracas, cascabeles, cajas chinas, triángulos…).
  • Audiciones: en cada clase hacemos una audición nueva y un elemento muy importante para sentirla y representarla es su ritmo. Por ejemplo, en la Marcha Húngara número 5 de Brahms, nos lo pasamos pipa bailando al son de los distintos ritmos y tempos que se suceden.

Cuanto más desarrollado tengamos el sentido del ritmo, con más facilidad afrontaremos el aprendizaje de un instrumento musical, como la flauta.  Cuando los niños pasan a esta nueva etapa llevamos nuestra interpretación de ritmos a más complejidad: uniéndolo con alturas para hacer melodías, comenzando los primeros pasos de la lectura musical al representarlos por escrito, interpretando distintos patrones simultáneamente con otros compañeros… ¡El juego no ha hecho más que comenzar!