Pedagogía

¿Qué hacemos?

Ofrecemos Estimulación y Educación Musical bilingüe (castellano-inglés) en la primera infancia y aprendizaje de la Flauta Travesera a través del Método Suzuki para niños desde tres años.

¿Cómo lo hacemos?

En nuestra metodología es muy importante la participación del padre, madre o tutor en las clases, convirtiéndose la música en una actividad que forme parte del entorno familiar y se incluya de manera natural en el día a día de los niños.

Apostamos por la estimulación bilingüe (50% en inglés) como una herramienta más de aprendizaje y desarrollo auditivo, sin ser necesario ningún conocimiento previo del idioma por parte del niño y su acompañante..

  • Baby music – Iniciación musical  (0 a 3 años)

Primer acercamiento al mundo musical a través de canciones, poemas, audiciones activas, pequeña percusión y juegos de dedos, desarrollando el oído, la comunicación y  la memoria, experimentando el ritmo y socializando con el grupo.

Se trata de una iniciación musical completa, sirviendo también de preparación previa al instrumento gracias al desarrollo de la psicomotricidad fina, al aprendizaje de patrones rítmicos cada vez más complejos, al reconocimiento de figuras musicales y mucho más.

  • Suzuki Flute  (desde tres años)

El Método Suzuki fue desarrollado por el violinista y educador Shinichi Suzuki en los años 40, basándose en la teoría de que, si todos los niños son capaces de aprender su lengua materna, también pueden aprender el lenguaje de la música y desarrollar capacidades como la de tocar un instrumento musical. De esta forma, los niños aprenden música de oído, escuchando e imitando, de un modo natural y en un ambiente positivo.

El propósito del método es incentivar el amor de los niños por la música, nutrir su talento y desarrollar su concentración, memoria, disciplina, coordinación y autoestima; a través de juegos, canciones y estímulos que ellos aceptan sin esfuerzo, mientras se divierten.

El papel de los padres

El papel de los padres es fundamental: con su asistencia a las clases pueden después practicar en casa lo aprendido, introduciendo poco a poco el instrumento en el día a día familiar y creando un vínculo único con su hijo.

Las clases consisten en una sesión individual y otra grupal cada semana, beneficiándose de tocar en grupo y en concierto desde el primer día, compartiendo repertorio; aunque no se pretende que alcancen objetivos por año, sino que cada uno siga su propio ritmo y desarrollo.

Los alumnos comienzan a tocar con pífanos (pequeñas flautas traveseras de plástico) y según van creciendo y avanzando adquieren las flautas traveseras.

¿Por qué hacer música desde la edad temprana?

El oído es nuestro sentido más desarrollado al nacer por eso es interesante aprovechar esa ventaja para comunicarnos con nuestros bebés y niños a través de la música, recuperando la tradición oral de antiguas generaciones, como las canciones de cuna de nuestras abuelas.

Gracias a la música el cerebro de los bebés y niños será capaz de crear nuevas conexiones neuronales relacionadas con importantes capacidades

  • Habla y  comprensión lingüística a través de las canciones.
  • Razonamiento espacio-temporal por los patrones y estructura de la música.
  • Psicomotricidad y coordinación en la ejecución de ritmos o bailes.
  • Memoria con el reconocimiento progresivo de melodías más largas.
  • Habilidades sociales al crear música en conjunto.

Además la música contribuye al desarrollo emocional de los más pequeños favoreciendo:

  • La autoestima, al sentir que alcanzan pequeñas metas.
  • La creatividad, nutriendo el talento y las ideas propias.
  • La paciencia, disfrutando con el proceso y no solo con la meta

Y todo ello teniendo muy claro que diversión y aprendizaje van de la mano. La forma más natural y efectiva de aprender es a través del juego.