Concierto de Navidad: música e ilusión

La Navidad se acerca y como no podía ser de otra manera… ¡Lo hemos celebrado con música! Durante el último mes hemos estado preparando el concierto de Navidad. Hemos ensayado en las clases y en casa, haciendo pruebas de concierto para los familiares y amigos. Mayores y pequeños pusieron su granito de arena para que la tarde del pasado viernes estuviera llena de ilusión.

Nuestros alumnos se vistieron para la ocasión. Entre los pequeños flautistas hubo elfos, angelitos, muñecos de nieve, pastorcillos y alguna que otra Mamá Noel con trenzas. Decoramos el escenario con campanas, cenefas y luces y abrimos el camerino de artistas. ¡Qué emoción!

¿Qué piezas escuchamos?

El concierto empezó con una parte de solos en la que varios alumnos, acompañados por Laura al piano, pudieron tocar para sus compañeros y para el público la última canción que habían estado practicando. Pudimos escuchar «La tía Rhody», «Cuco», «Chinito», «Moscas de Fuego» e incluso piezas como «Melancolic Fantasy» de Reichert o el famoso «Minuet» de Bach. Familiares y amigos aplaudieron a nuestros flautistas, que salieron con mucha decisión, ganas y concentración al escenario. ¡Son unos artistas!

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Después de los solos, la actuación continuó con varias piezas para grupo de flautas. Nuestros alumnos más mayores se atrevieron a sorprender al público. Interpretaron Star Wars y varios temas navideños como el Mesías de Haendel  y unos villancicos con mucho ritmo que sonaron sobre la famosa canción Twinkle, Twinkle, Little Star. Parece que fue ayer cuando empezaron a dar sus primeros pasitos con la flauta y ahora son ya el ejemplo de muchos pequeños que les miran y escuchan con admiración. ¡No podemos estar más orgullosas!

Para terminar, los peques, que habían estado escuchando sentaditos en primera fila, se levantaron para unirse al grupo. ¡Hasta los hermanos más pequeños que tenían dos años querían soplar en sus pífanos! Desde el más pequeño que ha empezado las clases de flauta en septiembre hasta el más mayor que ya lleva seis años tocando, se unieron en el escenario para interpretar la primera canción de nuestro repertorio de flauta suzuki: Mary tiene un corderín. Es un momento muy emotivo en el que la música une a niños de distintas edades y niveles. Los mayores apoyan a los pequeños y estos empiezan a entender la música como algo para compartir y disfrutar.

Ilusión y motivación

Los conciertos son un momento de mucha ilusión y emoción para los niños, y también suponen un aliciente de motivación muy importante para ellos. En el escenario aplican y comparten todo lo aprendido en las clases y en casa y ven recompensado su esfuerzo, sintiéndose capaces de tocar piezas cada vez más difíciles. Muchos ya están pensando en lo que podrán tocar en nuestro próximo concierto, ¡será en primavera!

Nosotras nos despedimos hasta el 2017, que esperamos venga cargado de mucha música para todos. ¡Felices fiestas!

Crecemos y avanzamos con la música

Según nuestros pequeños flautistas van creciendo, las familias y las profes observamos orgullosos cómo cambia su forma de tocar y también lo que buscamos y trabajamos durante nuestras clases. Los niños, después de un tiempo, ya no tienen necesidad de que trabajemos en las notas de las canciones, el ritmo o los movimientos sincronizados de los dedos. Empiezan a tocar piezas del repertorio flautístico profesional y a concentrarse en otros aspectos técnicos de nivel superior o cuestiones musicales mucho más abstractas y artísticas:

  • Respiración: este es un aspecto que trabajamos desde que nuestros alumnos empiezan sus clases de flauta, ¡les ayuda con el instrumento y sin él! Según van creciendo y aprendiendo, además de aguantar más tiempo soplando, empiezan a administrar su aire: cuánto queremos gastar, a qué velocidad debe salir… Practicamos juegos y ejercicios para entrenarlo juntos en la clase: nos pasamos una nota, como si fuésemos una sola flauta, poniendo el cronómetro para ver cuánto tiempo soplamos después de inspirar en cuatro tiempos.
  • Lectura: como os contamos en otro post, los niños que aprenden con Método Suzuki también leen el pentagrama y utilizan partituras a partir del momento en que es adecuado. Nuestros alumnos mayores empezaron aprendiendo de oído y de memoria pero ahora aprenden las piezas y ejercicios leyendo las partituras, aunque el resultado final siempre es interpretarlo de memoria… El lenguaje musical empieza a ser una parte más de las clases tanto individual como grupal Suzuki a partir de que el alumno está preparado y se introduce progresivamente y con práctica de lectura de alturas, ritmos, seguimiento de partituras durante la escucha, discriminación auditiva…
  • Expresividad: cuando los alumnos desarrollan su técnica y sonido personal podemos empezar a centrarnos en aspectos como el color del sonido, el tipo de staccato o las dinámicas, según el carácter de la pieza. Los alumnos piensan en lo que sienten o quieren transmitir con la música y según eso buscan su sonido y la manera de comunicarlo. Cierran los ojos y disfrutan, ¡de forma natural surge esta magia!

Da gusto poder ver cómo nuestros alumnos crecen como personas y como músicos y gracias a las herramientas que les damos en clase son también cada vez más autónomos: toman sus propias decisiones musicales y van siempre acompañados por su flauta… Ya la llevan a todas partes: a casa de los abuelos, de vacaciones, a clase en el cole… ¡puede surgir un concierto en cualquier momento!

Tres claves para desarrollar el talento musical en los niños

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«El talento no es innato, sino que se desarrolla»

Esta frase fue pronunciada por Sinichi Suzuki en numerosas ocasiones a lo largo de su vida. Creía firmemente que nadie debería decirle a un niño que no tiene habilidad, sino proporcionarle las herramientas necesarias para que esta se desarrolle al máximo. Afirmaba que todos los niños pueden aprender música y desarrollar su talento musical. Por eso otorgó a su método el nombre de «Método de la educación del talento».

Para desarrollar el talento musical en los niños es necesario que podamos ofrecerles tres cosas fundamentales:

  • Entorno musical

Somos fruto de nuestro entorno, por lo que si queremos que un niño pueda desarrollar sus habilidades musicales, debemos ofrecerle un ambiente en el que la música esté presente. Para esto es importante que escuchemos música en casa, asistamos a conciertos con ellos, etc. En definitiva se trata de que la música forme parte de su núcleo familiar, que es su entorno más cercano. Los padres son el ejemplo más inmediato de sus hijos. Ellos empezarán a mostrar interés por aquello que también interesa a sus padres.

Un niño empieza a decir sus primeras palabras después de haberlas escuchado de sus padres en muchas ocasiones. Así aprendemos nuestra lengua materna y Suzuki afirmaba que el aprendizaje instrumental debe desarrollarse de forma similar para que sea un aprendizaje natural. Es por esto que los niños necesitan escuchar la música de forma habitual para asimilar e interiorizar  los sonidos, ritmos y estructuras de la misma. En el método Suzuki, tenemos un repertorio común de piezas que todos los niños van aprendiendo. Estas piezas, grabadas en distintos CDs, podemos escucharlas de forma pasiva (mientras pintan, se bañan, etc) o de forma activa (a la vez que suena la canción la bailamos, la cantamos con notas o marcamos su ritmo).

La práctica hace al maestro y es que al igual que ocurre con un deporte, debemos practicar regularmente  para que apreciemos la mejoría semana a semana y podamos ir dando pasos y alcanzando nuevas metas y objetivos. De esta forma es como conseguiremos que el instrumento pase a ser parte de la vida del niño y sus habilidades musicales se vayan desarrollando progresivamente. Para ellos, la práctica en casa conlleva una mejora con el instrumento que es fundamental para su motivación.

Estas tres cosas unidas a una actitud positiva van a ayudar a que el talento de los niños se estimule. Suzuki decía «Nunca se es demasiado viejo para empezar y rara vez se es demasiado joven». Por eso, tengan la edad que tengan vuestros hijos os animamos a que les ayudéis a desarrollar su talento musical.

¡Este Halloween hemos tocado de miedo!

¡Qué bien lo hemos pasado! La semana pasada ha sido muy especial, hemos celebrado Halloween en nuestras clases y mayores y pequeños nos hemos divertido un montón. Esta fiesta es importante en países anglosajones como el Reino Unido o Estados Unidos y la hemos aprovechado para acercar un poco más el idioma y la cultura de estos países a nuestros alumnos

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Antes de recibir a las familias, las profes nos encargamos de decorar nuestras aulas con telarañas, guirnaldas, esqueletos gigantes, globos, calaveras… Los niños se han quedado boquiabiertos al entrar, deseando participar, ¡pero nosotras mismas también hemos sido sorprendidas! Muchos peques se han preparado en casa con sus disfraces y han venido a clase convertidos en vampiresas, esqueletos, calabazas, brujas o gatos

Para que nadie se quedara con las ganas, preparamos también unas divertidas caretas de calaveras mejicanas para los papás… Y la fiesta también se sintió en nuestra música: en las clases individuales de flauta tocamos versiones terroríficas de algunas de nuestras piezas,  en los grupos de Baby Music jugamos con la audición de Los Fósiles del Carnaval de los Animales de Saint-Saens, y con los mayores aprovechamos esta misma pieza para trabajar nuestro picado al ritmo del estribillo de la percusión. ¡Qué divertida y pegadiza es esta música!

Por último queremos contaros que, por supuesto, ¡también hemos cantado en inglés! Para la ocasión, hemos encontrado gran variedad de Nursery Rhymes de lo más entretenido.  Uno de los que hemos hecho en clase se titula Happy Halloween y nos ha encantado representarlo, bailarlo y cantarlo en las clases de flauta de los pequeños… Al ritmo de la música y con nuestras flautas como si de palos de escoba se trataran, hemos jugado a brujas que vuelan; nos hemos convertido en monstruos bailando y pisando a tempo; nuestros dedos han hecho de patas de arañas que caminaban por las flautas… De repente, las flautas se han hecho remos y nosotros piratas terroríficos y, para terminar, hemos soplado unas notas súper tranquilas para intentar dormir al búho de la canción:

Fly, fly, fly little Witches… Stomp, stomp, stomp, little Monsters… Crawl, crawl, crawl, little Spiders… Row, row, row, little Pirates… Sleep, sleep, sleep, little Owl… Happy Halloween!!

En estos días tan especiales hemos terminado las clases repartiendo los famosos caramelos de «truco o trato», además de nuestras pegatinas… ¡Ya estamos esperando nuestra próxima fiesta para pasarlo así de bien de nuevo!

¿Puedo tener una flauta de mayores?

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Cuando un nuevo alumno de Flauta Suzuki empieza sus clases, necesita un instrumento adecuado para su edad y tamaño. Como ya os hemos contado en otro de nuestros post, existen tres tipos de flautas traveseras que se adaptan a nuestras necesidades: pequeños pífanos, flautas junior y flautas de adulto.

Nuestros alumnos más peques empiezan sus andanzas en el mundo instrumental con una pequeña flauta de plástico llamada pífano. ¡Qué ilusión poder empezar a descubrir los primeros sonidos! Esta flauta está pensada específicamente para ellos, no sólo por su tamaño sino también por su escaso peso y por su resistencia a posibles golpes y caídas. Además, al ser de plástico, ¡pueden decorarlas con las pegatinas que consiguen en clase! Con ella dan sus primeros soplidos y aprenden sus primeras notas. Después del pífano, los alumnos pasan a tocar la flauta junior. Esta flauta es de mayor tamaño y grosor, tiene llaves con las que tapar los orificios y la cabeza es curva para facilitar que los niños puedan tocar con una posición de brazos cómoda para evitar tensiones.

¿Cuándo debemos de pasar del pífano a la flauta junior?

Teniendo en cuenta que cada niño es diferente, no nos basaremos en la edad para realizar el cambio. Aunque esta influye, no es el factor determinante.

Su fisionomía y madurez son la clave para poder cambiar de una flauta a otra. Es necesario que puedan sostener bien la nueva flauta más grande y que sus deditos lleguen a las llaves. Por otro lado tienen que estar preparados para entender que la flauta junior hay que cuidarla para que no se estropee. Empezarán a ser los responsables de limpiarla, al principio con la ayuda de un adulto y posteriormente ellos solos.

¿Por qué es importante este cambio?

Los niños han visto las flautas junior de sus compañeros de más edad y saben que pasar a tener una de esas flautas solo puede significar una cosa… ¡ya son mayores! Esto es un punto de motivación muy grande para ellos. Es habitual que los niños nos pregunten a padres y profesores cuándo van a tener una «flauta de mayores» y es ahí donde nosotros les vamos haciendo conscientes poco a poco de la responsabilidad que tendrán con el nuevo instrumento y les vamos preparando para asumirla.

A lo largo de  su aventura musical irán apareciendo nuevos retos para ellos que les ayudarán a crecer y madurar. ¡El cambio de instrumento es sin duda uno de esos retos!

Nurtured by Love, ¡lectura Suzuki imprescindible!

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Trabajando en la revisión de» Nurtured by Love» para la nueva traducción al castellano de la Asociación Mexicana del Método Suzuki.

Hoy en nuestro blog os queremos hablar sobre algunos principios de la filosofía de Shinichi Suzuki, que aparecen en el libro más importante que escribió sobre ello: Nurtured by Love. En estos meses, además, estamos colaborando con la Asociación Mexicana del Método Suzuki en la revisión de la nueva traducción que han hecho del libro, original de 1966. ¡Aprendemos un poco más con cada nueva lectura!

Como os contamos en un post anterior con algunas características de nuestra pedagogía, Suzuki creó el Método de la Lengua Materna, basándose en el hecho de que todos los niños de una misma región o país consiguen hablar a la perfección el idioma de su entorno. Esto ocurre porque a los niños se les da oportunidad de desarrollar esta habilidad, con una educación y un entrenamiento técnico adecuado, estimulados desde su nacimiento en su entorno: este método educativo funciona y el propósito de Suzuki fue trasladarlo al aprendizaje de la música y compartirlo para llevarlo a cualquier otra disciplina.

Además, Suzuki creó el movimiento de la educación del talento, ya que creía firmemente que la habilidad humana no es innata: todos los niños, al nacer, reciben de la Naturaleza una fuerza vital que provoca en ellos un deseo profundo por vivir. Como he declarado constantemente en mis treinta y tantos años de experiencia, estos niños adquieren después sus habilidades individuales, de acuerdo al desempeño de tal fuerza vital y de cómo se vayan adaptando al entorno en que se sitúan.

Esto nos convence de que todos los niños pueden aprender a tocar un instrumento y el lenguaje de la música, sin excepción. Con la educación correcta y la paciencia y constancia suficientes, cualquier niño es capaz de aprender. No debemos esperar los primeros resultados en seguida, sino continuar estimulando en nuestro empeño sin prisa, adaptándonos al niño. Este aprendizaje se producirá como el proceso en que crece una semilla en la tierra: después de plantarla la regaremos regularmente y dejaremos que absorba el agua y el resto de nutrientes de la tierra, para que un día, cuando menos lo esperemos, asome su tallo.

Shinichi Suzuki dio innumerables conferencias y escribió varios libros sobre su filosofía durante su vida. Nosotras os animamos a que os acerquéis a Nurtured by Love, traducido tanto al inglés como al castellano. Como Suzuki decía, siempre debemos seguir aprendiendo y siempre podemos convertir nuestras vidas en algo mejor.

 

 

Juegos para despertar a nuestras flautas

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Estamos a principio de curso, con muchos nuevos alumnos y familias de Flauta Suzuki comenzando su aprendizaje y jugando sin parar a despertar a sus nuevas flautas traveseras.

Casi todos hemos hecho sonar alguna vez una embocadura de flauta de pico (como las del cole), en la que resulta bastante sencillo emitir un sonido cualquiera. Sin embargo, la flauta travesera tiene una embocadura especial, distinta de la del resto de instrumentos de viento, y no suele ser fácil hacerla sonar a la primera. Por eso, en clase os enseñamos muchos trucos, practicamos con juegos y, poniéndole un poco de paciencia, ¡a todos y todas nos acaba sonando de maravilla!

La recompensa es enorme, puesto que empezamos a hacer música a través del instrumento. Además, cuando ya hemos aprendido y nos suena con regularidad podremos mantenerlo para siempre… Algo así como montar en bici, ¡no se olvida nunca!

Nuestros pífanos, esas pequeñas flautas traveseras de plástico que utilizamos en la primera etapa de aprendizaje, constan de dos partes: la cabeza (donde se ubica la embocadura) y el cuerpo (donde colocamos las manos y en concreto cada dedo en el orificio que corresponda). Para la práctica del soplido en el instrumento y conseguir que suene más fácilmente, haremos unos cuantos juegos utilizando solamente la cabeza.

Durante todas estas actividades para aprender a soplar en clase, además de que la profe y el papá o mamá coloquen la embocadura al niño para mostrarle cuál es la posición adecuada, también jugamos a que el niño sea quien lo coloque a los mayores, ya que le sirve para visualizarlo y entenderlo desde fuera.

dos  juegos para  la embocadura y  los primeros soplidos

  • «Hacer canasta»: ¿a quién no le gusta jugar a encestar? Vamos a convertir nuestro aire en la pelota del juego y el agujero de la embocadura de la flauta será la canasta… Si conseguimos que suene, habremos encestado: inspiramos, botamos, lanzamos… ¡Dos puntos!
  • «Abierto y cerrado»: la cabeza suelta de la flauta, sin ninguna resistencia, produce un sonido bastante agudo; pero si la tapamos con la palma de la mano, obtenemos otro sonido mucho más grave. Esto nos permite jugar a infinidad de cosas con esas dos alturas: inventar o repetir ritmos que las alternen, cerrar los ojos y adivinar cuál ha sonado, hacer acompañamientos  sencillos para las canciones que tocan los compañeros más avanzados… Y si el movimiento tapando con la mano lo hacemos muy rápido lo que suena es… ¡Que vienen los indios!

Mejorando la respiración con música

Todo ser humano adora la música. Victor Hugo, el poeta francés, llegó a decir que «la música expresa aquello que no puede transmitirse en palabras, y que tampoco puede callarse». No solamente nos dan placer los sonidos musicales, también nuestro cuerpo y cerebro disfrutan de la creación y la interpretación musical. La música es sumamente beneficiosa para nosotros y ejecutarla a través de instrumentos musicales nos aporta enormes beneficios: aumenta la memoria, fomenta la disciplina, perseverancia y concentración; mejora la coordinación y las habilidades matemáticas, alivia el estrés, contribuye a desarrollar las habilidades sociales…

Además, cada una de las familias de instrumentos tiene sus características particulares y por ende sus ventajas. En el caso de los instrumentos de viento, como la Flauta Travesera, el principal beneficio es mejorar la capacidad pulmonar. Las personas con tres años de práctica de un instrumento de viento pueden tener un 70% más de capacidad pulmonar que las personas que no lo practiquen.

Por otro lado, tocar instrumentos de viento también mejora la calidad de las horas de sueño debido a que la respiración es más profunda y uniforme, logrando un descanso más consolidado. Incluso, hay estudios que aseguran que esta práctica musical puede evitar enfermedades respiratorias como el  asma, habiéndose registrado beneficios en numerosos casos de pacientes, muchos de ellos niños.

Todo esto es posible porque, al aprender a tocar estos instrumentos, como la Flauta, los niños aprenden a expulsar la cantidad de aire correcta e incrementan la oxigenación del organismo sin darse cuenta, tonificando sus pulmones.

Los numerosos beneficios de la respiración también son valiosos para los niños: garantizar un buen desarrollo, evitar problemas de estrés y nerviosismo, favorecer la concentración y el aprendizaje, y ayudarles a ser conscientes de su propio cuerpo y de sus capacidades, algo que resulta de gran ayuda a la hora de fomentar su autonomía.

Nuestra querida Flauta no nos da más que alegrías: ¡es música y es salud!

Cómo elegir profe Suzuki para tu peque

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Shinichi Suzuki, creador del método que lleva su nombre, dejó un mensaje muy claro para todas las familias sobre la importancia de elegir un buen profesor. Lo podemos leer en la página de introducción de todos los volúmenes de este repertorio y dice algo como:

– Para el padre: los credenciales son algo esencial en el profesor que elijas. Te recomendamos que le pidas al profesor los suyos, especialmente aquellos relacionados con la formación en el Método Suzuki. La experiencia en este método debe ser positiva, donde exista una estupenda y cercana relación entre el niño, el padre y el profesor. Por ello, escoger al profesor adecuado es de gran importancia.

Cuando nosotras decidimos embarcarnos en la aventura de enseñar flauta a niños desde los tres años, sabíamos que estábamos ante un reto que requería de una formación muy específica y decidimos apostar por ello, realizando el Nivel 1 de Método Suzuki para Flauta Travesera en Holanda en 2008.

Esto fue sólo el comienzo para nosotras, ya que a partir de ahí empezamos a aprender sobre esta enseñanza y no hemos dejado de hacerlo ni un solo día: años después pudimos realizar la formación de Nivel 2 y ahora estamos cerca de iniciar el siguiente de los cinco niveles, pero, sobre todo, aprendemos día a día de nuestros pequeños flautistas y sus familias.

Esta doble transferencia es satisfactoria y se hace posible gracias a nuestra manera de acercarnos al niño y a la filosofía con la que abordamos el reto del aprendizaje: nuestro objetivo no es crear pequeños virtuosos del instrumento, sino que los niños disfruten de la música y la compartan en su entorno, crezcan con ella de manera que ésta les haga felices y les ayude a ser mejores personas.

En la enseñanza es tan importante el «qué» como el «cómo», por lo que nuestra prioridad es siempre adaptarnos al niño para que se sienta a gusto, se divierta y se motive para aprender.  Trabajamos en cada clase por crear una relación de respeto pero también de confianza y afecto, donde todos estemos cómodos para compartir la vivencia.

Hay muchas otras actividades en las que el padre o madre no puede supervisar el profesorado que tiene su hijo, pero en Suzuki sí es así porque los adultos participan activamente en las clases. Os animamos a buscar un profesor Suzuki que tenga formación oficial y que os haga sentir a gusto en el aula, para que la aventura musical de vuestros pequeños sea una gran experiencia.

 

¿Por qué tocar un instrumento musical es bueno para tu hijo?

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Siempre decimos que una de las recompensas más valiosas que tiene nuestro trabajo es ver crecer a nuestros alumnos de la mano de la música. Gracias a ella, se desarrollan en los niños muchas capacidades que les serán útiles en el futuro. La música es una actividad tan completa, que las dos partes del cerebro se ven implicadas en ella. El lado derecho está especializado en sensaciones, sentimientos y habilidades espaciales, visuales y sonoras y el lado izquierdo está relacionado con la parte verbal, la aritmética y la lógica. Sencillamente, escuchando música se activan varias zonas de nuestro cerebro a la vez. Si tocamos un instrumento musical de forma constante y prolongada en el tiempo, estaremos ayudando al cerebro a desarrollarse de una forma muy completa.

El psicólogo Howard Gardner desarrolló la teoría de inteligencias múltiples. Según esta teoría no existe un único tipo de inteligencia, sino varias. Hoy os contamos cómo la práctica instrumental puede contribuir a algunas de ellas

Inteligencia lingüística

La música es un lenguaje universal, que permite expresarse a través del instrumento. Se presenta como otro idioma más, con su código escrito y sus sonidos que los niños asimilarán de forma natural al aprenderlo igual que su lengua materna.

Inteligencia lógico-matemática

Las estructuras musicales, los ritmos regulares e irregulares, cambios de compás y un largo etcétera permiten desarrollar el lado matemático. De esta forma que la música se estructura en la cabeza de los peques, ayudándoles a pensar de forma lógica.

Inteligencia cinestésica

Los movimientos cada vez más precisos y veloces de los dedos  contribuyen en gran medida al desarrollo de la psicomotricidad. ¡Poco a poco, nuestros alumnos van dando pasitos que les llevarán a hacer cosas increíbles!

Inteligencia intrapersonal

La música es una vía maravillosa para que los niños aprendan a gestionar sus sentimientos y crezcan emocionalmente. Su instrumento musical se convierte en un fiel aliado.

Inteligencia interpersonal

La música nos ayuda a conectarnos con los demás al tocar, a empatizar con ellos y a establecer un canal de comunicación que va más allá de las palabras. ¡Tocar con los demás les hará sentir que forman parte de algo especial!

Por todo esto os animamos a que introduzcáis la música en la vida de vuestros peques. De esta manera apostaréis desarrollar su potencial al máximo. No dudéis en venir a probar una clase con nosotras previa reserva de horario a través de info@littlemusicalsteps.com